Trismegistus: La fórmula definitiva – Avance de la Essen/GenCon 2019

Tabla de Trismegisto

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Lo que se lee aquí es un avance basado únicamente en la lectura de las reglas: en ningún caso tiene valor de revisión.

«Y ahora que le doy la vuelta al papel, y retrocedo, miro dentro de mi esfera,

Me doy cuenta de que la magia estaba en mi bolsillo cuando ni siquiera sabía lo que era».

Davide Van De Sfroos, El libro del mago

Trismegisto, con el nombre de Hermes, es una figura legendaria de la cultura griega preclásicaa quien se atribuyen escritos de considerable importancia para la historia de la filosofía, la magia y la alquimia. Yuxtapuesto por la afinidad cultural con el dios egipcio Thot -tanto que a éste le debe su propio nombre, que significa tres veces grande (como filósofo, como sacerdote y como rey, porque era muy humilde)- y divino hasta en el nombre -léase Hermes, también conocido como Mercurio por los latinos y Rubagotti por los bergamascos-, era el destino que, tarde o temprano, acabara en un juego de mesa que, además, se encoge de hombros alegremente todo esto.

El juego

Trismegisto: la fórmula definitiva se nutre de ese bagaje mágico-alquímico con vetas de ciencia antigua que tanto ha inspirado a escritores y autores de todos los siglos: hay metales que transmutar, están los cuatro elementos, está, por supuesto, la piedra filosofal… todo mezclado en los mostradores y bono variosPor supuesto.

Tabla de Trismegisto
El marcador

I
jugadores – hasta cuatro
hay un elaborado modo de solitario que felizmente he pasado por alto, pero estoy seguro de que funciona muy bien – juega como personalidades inherentes al juego: está Claude Duval (que imagino que es Robert, un alquimista francés, ya que Claude era en cambio un caballero ladrón que operaba en Inglaterra); Agrippa von Nettesheim, un alquimista y esoterista alemán; el buen Francis Bacon, ya un poco más creíble; y finalmente el buen Isaac Netwon, ya
protagonista de un juego
Ciertamente, no hay más juego que éste.

En cada uno de los tres rondas Los jugadores se turnan para elegir uno de los dados disponibles, caracterizado por un color – blanco, negro, rojo: la tríada tan querida por los movimientos de masas y los anunciantes – y un símbolo alquímicoEstos símbolos representan diferentes metales -por ejemplo, oro, plata, cobre y plomo- y a lo largo del juego puedes seguir considerándolos como símbolos. Los dados se toman de grupos que contienen hasta cinco dados: el número de dados presentes indica la potencia del propio dado, que debe colocarse en su tablero personal.

En este punto, en su girar el jugador puede gastar puntos poder para realizar una acción principal entre los disponibles (por ejemplo, transmutar metales utilizando el color de los dados, recibir metales según el símbolo, obtener esencias que deben gastarse para realizar las transmutaciones mencionadas anteriormente, tomar una carta de experimento – bonificación – o un artefacto – bonificación). Antes o después de la acción principal, puede hacer una secundariaejemplo es la realización de un experimento, análogo al Tras las huellas de Marco Polo.

Una vez hecho esto, los otros jugadores -si desean gastar un marcador de reacción- pueden realizar una acción utilizando el símbolo y el color del dato utilizado por el jugador de turno.

Trismegistus dice
Los dados

Se procede por turnos: en los siguientes turnos puedes gastar los puntos de poder de un dado que ya esté en el tablero, o dejarlo a un lado y coger otro del tablero. Cuando un jugador aparta tres
pasa y reserva la primera posición disponible en el nuevo orden de turno
La ronda termina cuando todos han pasado.

Al final de la tercera redondo todo se transmuta en puntos de victoria.

También hay fichas «etéreas» que aumentan el poder de los dados, camaleones que cambian su color y símbolo para una sola acción, pistas de habilidad que dan bonificaciones y requisitos previos en esencias y elementos para resolver experimentos y artefactospublicaciones secretas que aportan bonificaciones, fórmulas a resolver que construyen parte de la piedra filosofal (los siete espacios en el centro de los tableros de los jugadores), cartas éxito opcionales que dan puntos a la primera persona que los complete y otras cosas que aún olvido.

Consideraciones

No lean mi ironía como un juicio negativo, ya que el juego se ve bien hecho y la mecánica parece sólida: los amantes de este tipo de juegos -sin haberlos probado, premisa, compararía este título con el mencionado Newton e Coimbra – encontrará pan para sus dientes y No creo que esté insatisfecho.

Por mi parte, estar un poco harto de los resúmenes de comboCon la gestión de los recursos y los puntos de victoria como si lloviera oro con la esperanza de que realmente fuera oro, no sentí ninguna atracción especial por este nuevo juego de Tascini (como no sentí ninguna por Teotihuacanque también fue nominado en el Magnifico) y de Pierlorenzi, si no me equivoco en su primer partido, obviamente no puedo decir nada.

Tablero del jugador Trismegistus
Tablero de jugadores

Entre las cosas prometedoras está la mecánica de
borrador
: lo ideal es que se enfrente a un
gestión de la redondo no trivial
ya que la elección de un dado de poder (a partir de un dado completo) garantiza efectivamente hasta cinco acciones principales (en realidad, algunas requieren más puntos de poder, mientras que otras -típicamente la transmutación- permiten gastar más puntos simultáneamente para hacer avanzar los cubos a lo largo del tablero del jugador); por otro lado, sin embargo, gastar más
redondo
en los mismos dados significa ver cómo el tablero se va vaciando de otros dados con buena potencia, sobre todo si juegan más de dos jugadores. Sin olvidar que esta mecánica está asociada, como se ha dicho, a la
gestión de pedidos por turnos
que premia a los más rápidos en terminar su ronda, como ocurre en
Terra Mística
.

(Sobre escalabilidadEn un vistazo estamos en lo de siempre: más jugadores dan una sensación de esa mínima interacción que da el draft (pero también las acciones pasivas), pero por otro lado alargan el juego y el tiempo de espera. Como se ha mencionado, hay un modo solitario con materiales dedicados y una amplia sección del libro de reglas – que me salté alegremente, ya que no me interesa mucho cómo se comporta Botmegistus -. sic.)

Entre las cosas que no me hacen babear por el juego destacaría básicamente dos: por un lado, el gran número de fichas y la sobremecánica de puro pretexto para dar nuevas bonificaciones – pero, como se ha dicho, estamos en el terreno de lo subjetivo. Por otro lado demasiadas inelegancias en el reglamento, por muy claro que sea: la distinción entre materias primas y procesadas, el oro que puede sustituir a otros metales, el mercurio que es a la vez metal y esencia y que, por tanto, permite que el oro sustituya a las esencias aunque no pueda sustituirlas, la plata que disminuye los requisitos para completar las fórmulas son cosas que -tomadas individualmente- también tienen sentido, pero que, en conjunto, dan la idea de lastrar un poco el sistema de juego y, sobre todo, dan al juego esa sensación -que personalmente me resulta un poco desagradable- de imperfección que da el poder completar objetivos mediante subterfugios.

Termino pidiéndole que se fije en la portada, de rara inexperiencia gráfica.

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